La vida te da muchas sorpresas a diario, y esta mañana he recibido una de ellas que tal vez nos cambian la vida y nos hacen sentir más humanos. Después de algunos años, creo que son tres, he vuelto a ver a una de mis primas más cercanas que tengo en Lima. Ahí estaba, recelosa, pero franca en su hablar y actuar como es ella. Pero la sorpresa estaba junto a ella, estaba jugando, tiene cerca de tres años y es especial, sí, muy especial la pequeña Esther, no recuerdo su primer nombre, pero ella tiene Síndrome de Down. Sentí ternura en carne propia, porque sé que es una bendición, aunque muchas personas podrían lamentar la noticia. Al verla recordé la imagen de Alvaro, el hijo de entrenador campeón del mundo con España, levantando la copa, todo una estrella. Así es, ellos son felices y saben de triunfos y derrotas, nos acompañan en todo momento. Eso creo de la pequeña Esther y sólo Dios sabe por qué nos premia y nos envía un angelito. Esta sorpresa no habría sido posible para mí, si no hubiera aceptado hacer de "papá" de mi sobrina Lucero, quien llegó desde Italia para celebrar su cumpleaños. Su padre, mi primo falleció hace unos años allá y yo haré sus veces. Quiero decir, sacaré a mi sobrina a la fiesta, y seguro tendré unas cuantas palabras para ella y los presentes. Bueno, en ese papel acompañé a su mamá hasta mis otras primas para que entregue las tarjetas. Ahí fue la gran sorpresa. Qué grande es mi familia.
miércoles, 14 de julio de 2010
SERE EL "PAPA" DE MI SOBRINA... EN SU CUMPLEAÑOS
La vida te da muchas sorpresas a diario, y esta mañana he recibido una de ellas que tal vez nos cambian la vida y nos hacen sentir más humanos. Después de algunos años, creo que son tres, he vuelto a ver a una de mis primas más cercanas que tengo en Lima. Ahí estaba, recelosa, pero franca en su hablar y actuar como es ella. Pero la sorpresa estaba junto a ella, estaba jugando, tiene cerca de tres años y es especial, sí, muy especial la pequeña Esther, no recuerdo su primer nombre, pero ella tiene Síndrome de Down. Sentí ternura en carne propia, porque sé que es una bendición, aunque muchas personas podrían lamentar la noticia. Al verla recordé la imagen de Alvaro, el hijo de entrenador campeón del mundo con España, levantando la copa, todo una estrella. Así es, ellos son felices y saben de triunfos y derrotas, nos acompañan en todo momento. Eso creo de la pequeña Esther y sólo Dios sabe por qué nos premia y nos envía un angelito. Esta sorpresa no habría sido posible para mí, si no hubiera aceptado hacer de "papá" de mi sobrina Lucero, quien llegó desde Italia para celebrar su cumpleaños. Su padre, mi primo falleció hace unos años allá y yo haré sus veces. Quiero decir, sacaré a mi sobrina a la fiesta, y seguro tendré unas cuantas palabras para ella y los presentes. Bueno, en ese papel acompañé a su mamá hasta mis otras primas para que entregue las tarjetas. Ahí fue la gran sorpresa. Qué grande es mi familia.
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